¿ES EL SÁBADO EL VERDADERO DÍA DE REPOSO?

La palabra Sábado proviene del verbo hebreo šabbat, y significa descanso o reposo. ¿Qué reposo? La Biblia nos dice en el libro de Génesis 2:1-3: “Así quedaron acabados los cielos y latierra, y todas sus criaturas. Y acabó Dios en el séptimo día la obra que hizo, y reposó en el séptimo día de todo lo que había hecho en la creación. Y Dios bendijo al séptimo día, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación”. Dios no descansó en el séptimo día porque estuviera cansado después de su obra creadora, sino para establecer un monumento recordatorio de la Creación a todas las generaciones futuras. En el séptimo día Dios reposó, lo santificó y lo bendijo. Es pues el Sábado un día de reposo, un día santo y un día bendito.Al observar el Sábado como un día de reposo el cristiano reconoce dos cosas muy importantes:

Dios es nuestro Creador
Al reposar el séptimo día nosotros afirmamos reconocer a Dios como creador de todo el universo. No podemos aceptar a un Dios creador sin observar lo que El mismo ordenó observar como un recuerdo de su creación. "Acuérdate del día sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra. Pero el sábado es el día de reposo del Señor tu Dios. No hagas ningún trabajo en él; ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. "Porque en seis días el Eterno hizo el cielo, la tierra y el mar, y todo lo que contienen, y reposó en el séptimo día. Por eso, el Señor bendijo el sábado y lo declaró santo ”. Éxodo 20:8-11.

Dios es nuestro Salvador
Al observar el séptimo día nosotros reconocemos a Dios como nuestro Salvador libertador del pecado. Nuestro Salvador personal. Egipto fue el escenario en el cual el pueblo de Dios fue sometido a esclavitud. Dios libró a su pueblo con mano poderosa para que sea libre de los egipcios y pueda adorarle solamente a El. Egipto es un símbolo de la esclavitud del pecado. Dios nos ha hecho libres del pecado por medio de Cristo para adorar en espíritu y en verdad. "Guardarás el día sábado para santificarlo, como el Eterno tu Dios te ha mandado. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es sábado dedicado al Eterno tu Dios. Ningún trabajo harás, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni tu ganado, ni el extranjero que está dentro de tus puertas; para que descanse tu siervo y tu sierva como tú. Acuérdate que fuiste esclavo en Egipto, y que el Eterno tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido. Por eso el Señor tu Dios te ha mandado que guardes el sábado ”. Deuteronomio 5:12-15.

El Sábado es una señal distintiva del pueblo de Dios. Los hijos de Dios se identifican con El a través de la señal que Dios mismo ha establecido para identificar a su pueblo. "Di a los israelitas: Guardad mis sábados, porque el sábado es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que Yo Soy Jehová que os santifico”. Éxodo 31:13. "Les di también mis sábados, para que fuesen una señal entre mí y ellos, para que supiesen que Yo Soy Jehová que los santifico”. "Santificad mis sábados, y sean una señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo Jehová soy vuestro Dios. Ezequiel 20:12, 20.

Dios operó un triple milagro en el desierto con relación al Sábado al derramar el Maná sobre la tierra, para que el pueblo de Israel entendiera la santidad de su Santo Día y lo observara. (Éxodo 16:4-30).

El cuarto mandamiento de la Ley de Dios nos dice: "Acuérdate del día sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra. Pero el sábado es el día de reposo del Señor tu Dios. No hagas ningún trabajo en él; ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. "Porque en seis días el Eterno hizo el cielo, la tierra y el mar, y todo lo que contienen, y reposó en el séptimo día. Por eso, el Señor bendijo el sábado y lo declaró santo”. Éxodo 20:8-11. El apóstol Santiago nos dice que debemos observar toda la ley, y no solo algunos de sus mandamientos “Porque el que guarda toda a Ley, y ofende en un solo punto, es culpable de todos” Santiago 2:10.

Nuestro Señor Jesús dijo cuando estuvo en esta tierra "No penséis que he venido para abolir la Ley o los Profetas. No he venido a invalidar, sino a cumplir” Mateo 5:17. El mismo Jesús observó el día de reposo según el mandamiento (Lucas 4:16; Marco 6:2, 3; Marco 1:21).

Uno de los relatos más asombros de la Biblia nos muestra la solemnidad del séptimo día. Aún en la muerte de Cristo sus discípulos guardaron el día de reposo. El Santo Hijo de Dios fue sepultado después de su muerte pero no pudo ser enterrado según la costumbre con especias aromáticas y ungüentos, por lo cual tuvieron que volver sus discípulos el primer día de la semana: “Era la tarde del día de la Preparación (viernes), y estaba por empezar el Sábado. Las mujeres que habían venido con él desde Galilea, siguieron de cerca, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. Y vueltas, prepararon aromas y perfumes. Pero reposaron el sábado, conforme al Mandamiento. El primer día de la semana (domingo), muy de mañana, las mujeres fueron al sepulcro, llevando los aromas que habían preparado; y otras mujeres con ellas. (Lucas 23:54-56; 24:1).

Los apóstoles continuaron guardando el Sábado después de la muerte de Cristo (Hechos 17:2; 13:14, 15, 42, 44; 16:12, 13). De esta manera entendemos que la muerte de Cristo no abolió el Día del reposo. Jesús dejó una advertencia para los que vivan en los últimos días de la historia de este mundo y padezcan persecución por causa del evangelio "Orad que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado” (Mateo 24:20).

En la nueva tierra celestial se guardará el Sábado por la eternidad "Y de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrán todos a adorar ante mí —dice el Eterno” (Isaías 66:23).

El cambio del Sábado por el Domingo

El diccionario de la Real Academia Española nos da la siguiente definición de la palabra Sábado: “ Sexto día de la semana, séptimo de la semana litúrgica”. El termino “Semana” se define como: “Serie de siete días naturales consecutivos, del lunes al domingo. El mismo diccionario nos dice que: “Semana Litúrgica es un período de siete días consecutivos que comienza el domingo y concluye el sábado”. Encontramos aquí una doble definición del día Sábado para un mismo nombre. Pero en el principio no fue así. En el libro de Génesis encontramos una semana de siete días bien definidos “fue la tarde y la mañana un día”.¿ Como es posible que en la actualidad tengamos dos definiciones para el día Sábado?.

La Profecía de Daniel 7:25 nos dice que Satanás instigará a los poderes de este mundo para cambiar los tiempos y la ley. Tanto el tiempo “calendario” como la ley de Dios han sido cambiados. El actual calendario gregoriano cambió el contaje de los días, iniciando cada día de medianoche a medianoche. En la actualidad la semana inicia el día lunes y termina el domingo. Pero la Palabra de Dios muestra otra cosa: “fue la tarde y la mañana un día” esta expresión que encontramos en el primer capítulo de Génesis nos explica que un día inicia a la puesta del sol y termina en la siguiente puesta del sol. El inicio de un día es la parte de la tarde, y el fin del día es la parte de claridad. Bíblicamente la semana comienza el día domingo (Lucas 24:1) y termina el Sábado (Génesis 2:1,2).

La ley de Dios fue cambiada por los hombres. El cuarto mandamiento nos ordena, entre otras cosas, adorar el Sábado, y el segundo mandamiento nos ordena no adorar otros dioses aparte del Único Dios. En el Concilio de Nicea, en 325 d.C., la Iglesia decretó la transferencia de la solemnidad del sábado al domingo.

“En el día venerable del Sol, que los magistrados y las personas residentes en las ciudades reposen y cierren todas su oficinas...” (Philip Schaff, History of the Christian Church, vol. 3, pág. 1902).

La Iglesia reconoce el cambio. “La Iglesia... tomó el domingo pagano y lo convirtió en domingo cristiano... y así el domingo pagano, dedicado a Balder se convirtió en domingo cristiano consagrado a Jesús.” (The Catholic World, vol. 58, n° 338, pág. 809).

La Iglesia reconoce haber hecho un cambio contrario a la voluntad de los Apóstoles. “El festival del domingo, como otros festivales, siempre fue una ordenanza humana y no existía la menor intención de los apóstoles en establecer un mandamiento divino al respecto; lejos de ellos y de la iglesia apostólica primitiva, transferir las leyes del sábado al domingo.”(The History of Christian Religion and Church, pág. 186).

No encontramos en las Sagradas Escrituras un versículo que nos ordene cambiar el día de reposo al domingo. El mismo Jesús dijo que El había venido para guardar la Ley y no para cambiarla o abolirla. Por tanto, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que el Sábado es el verdadero día de reposo que Dios estableció para siempre. El cristiano que desea identificarse como tal y anhela observar la ley de Dios debe guardar el séptimo día: El Sábado.